INTRODUCCION GENERAL
"La ciencia ha eliminado las distancias", pregonaba Melquiades. "Dentro de poco, el hombre podrá ver lo que ocurre en cualquier lugar de la tierra, sin moverse de su casa."1
Las imágenes atrayéndome impedían mover mis ojos de la pantalla; con mucho esfuerzo apagué el televisor y apresurado salí para una reunión directiva en la facultad. Al llegar a la sala todos estaban, y luego yo, hipnotizados y perplejos mirando la transmisión en directo desde Nueva York a todo el mundo del desplome de las Torres Gemelas. Recordé otro once de septiembre, veintiocho años atrás,cuando oía, en la Ciudad Universitaria, el bombardeo al Palacio de la Moneda, trasmisido por Radio Habana y amplificado desde el "Jardín de Freud".

Ya me había sorprendido la televisión el 20 de julio de 1969, cuando corría a
mi casa para ver en directo al hombre llegando a la luna y observé las calles de Bogotá vacías de gente y de carros, a una hora usualmente transitada.Fue sorprendente también su silencio ante los hechos sucedidos en el Palacio de Justicia en 1985,dejando la ciudadanía desinformada y la ciudad vacía.
Así lo constaté después de las once de la noche al recorrer la Carrera Séptima hasta la Avenida Jiménez buscando información, devolviéndome aterrorizado, pegado a las paredes para evitar las balas en ráfaga de los francotiradores apostados en los edificios apuntándole a quien se moviera por las calles oscuras, al fondo veía las llamas elevándose desde el techo del Palacio de Justicia hacia el cielo
Un viernes de carnaval, después de cuarenta y dos años viendo regularmente transmisiones televisivas de discursos y asesinatos presidenciales, de atentados a Sumos Pontífices, de Funerales Reales , de eventos mundiales deportivos y culturales, de cohetes espaciales explotando al despegar, de ataques aéreos nocturnos y en directo a ciudades como Bagdad, de persecuciones a delincuentes, de accidentes, de secuestros, de catástrofes y un sin número de producciones cinematográficas: ficciones del fin del mundo, guerras intergalácticas, historias de sobrevivientes, de asesinos, de crímenes resueltos y sin resolver , juzgados o no, de amores traicionados o imposibles, de luchas entre héroes y villanos…, veía, admirado de su realismo, en la pantalla sin sonido de un sitio próximo a los Arcos de Lapa, una avalancha arrasando muy verosímilmente, construcciones, personas , animales, plantas y objetos. Era, como me enteré el sábado de carnaval, la transmisión televisiva del "Gran terremoto del Japón Oriental"2. Una vez más me sorprendía el poder de la televisión.
¿Por qué la televisión puede paralizarnos con sus imágenes o motivar nuestra acción?
¿Cuál es la importancia, el impacto social y cultural de este invento cuya popularización solo comenzó a mediados del siglo XX, pero que al finalizar este, transmitió en directo a todos los hogares del mundo o a sus pantallas comunitarias las celebraciones para saludar el comienzo del nuevo milenio, desde diversos lugares o ciudades capitales, durante veinticuatro horas?
¿Hasta dónde pueden insensibilizarnos y hacernos indiferentes frente a las calamidades humanas, las imágenes repetida e insistentemente transmitidas sobre guerras y tragedias en directo, diferido o ficcionadas?
¿La producción televisiva interactiva, popular y masiva puesta en manos de millones de ciudadanos, con el desarrollo de la Internet, está generando nuevos modos de expresión mixturando e hibridando todos los anteriores? (Expresión oral y escrita, expresión radial, expresión cinematográfica/audiovisual)
¿La expresión televisiva popular y masiva en la web, aún en su etapa de aprehensión /apropiación por parte de la comunidad, está entrando en un proceso de "depuración y sistematización", estableciendo sus propios parámetros discursivos y estilísticos?
¿Permiten los dispositivos actuales de producción, realización y transmisión inmediata o mediata una democratización de la producción televisiva?
Las siguientes Meditaciones sobre la televisión abordan parte de estos interrogantes, para contextualizarlos y problematizarlos, más que para responderlos, buscando tener en cuenta los procesos sociales, políticos culturales, comunicacionales, científicos, tecnológicos e históricos dentro de los cuales surgió y evoluciona. Son un intento por tener una visión global de los contextos en los que la televisión hace su aparición y como se integra a ellos, transformándolos y siendo transformada.
Gabriel García Márquez- Cien años de Soledad(volver)
Terremoto y tsunami del Japón 11 de Marzo 2011(volver)
